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Chile cuenta con las bases para liderar la economía digital regional, pero debe transformar su infraestructura en competitividad

Chile cuenta con las bases para liderar la economía digital regional, pero debe transformar su infraestructura en competitividad

julio 23 ,2026

Expertos de Microsoft y Equinix analizaron en BritCham Chile el papel estratégico de los Data Centres, la Inteligencia Artificial y el capital humano en el desarrollo económico del país.

Santiago, 23 de julio de 2026. Chile dispone de condiciones especialmente favorables para consolidarse como un hub digital regional, gracias a su infraestructura de telecomunicaciones, capacidad instalada de Data Centres, capital humano y creciente ecosistema tecnológico. Sin embargo, el principal desafío será convertir estas ventajas en productividad, inversión, innovación y servicios digitales capaces de competir internacionalmente.

Esta fue una de las principales conclusiones del conversatorio “El futuro digital de Chile: Data Centres, Inteligencia Artificial y competitividad internacional”, organizado por el Comité de Tecnología, Innovación y Ciencias de la Cámara Chileno-Británica de Comercio, BritCham Chile.

La actividad reunió a Yessica Cartajena, Executive Director de Microsoft, y Francisco Basoalto, Managing Director de Equinix Chile, en una conversación moderada por Joanna Pérez, presidenta del Comité de Tecnología, Innovación y Ciencias de BritCham Chile.

Durante el encuentro se analizó el papel de la infraestructura digital como habilitador del crecimiento económico, la adopción de Inteligencia Artificial, la transformación digital y la competitividad internacional de Chile. Asimismo, se abordaron los desafíos asociados al crecimiento de la demanda energética, la continuidad operacional, la regulación y la generación de retornos concretos a partir de las inversiones tecnológicas.

Data Centres: infraestructura crítica para la economía

Francisco Basoalto explicó que los Data Centres son instalaciones altamente especializadas que albergan miles de servidores y requieren sistemas avanzados de enfriamiento, respaldo energético y continuidad operacional.

Debido a la concentración de equipos y al calor que estos generan, su funcionamiento exige sistemas de climatización especialmente diseñados. A ello se suman baterías, generadores y mecanismos redundantes destinados a asegurar la disponibilidad de los servicios incluso ante interrupciones de la red eléctrica.

Esta infraestructura permite operar las aplicaciones, plataformas y procesos digitales que utilizan diariamente las personas, las empresas y distintas industrias. Por esta razón, los Data Centres han dejado de ser considerados únicamente como instalaciones tecnológicas y se han convertido en infraestructura crítica para el funcionamiento de la economía y la sociedad.

“Sobre esta infraestructura física corre básicamente todo lo que se construye en el mundo digital”, señaló Basoalto, destacando que las comunicaciones personales, las aplicaciones móviles y los procesos productivos de las empresas dependen de sistemas capaces de operar de manera permanente y resiliente.

El ejecutivo indicó que Chile cuenta actualmente con cerca de 300 megavatios de capacidad instalada y presenta una posición comparativamente sólida dentro de América Latina. Al considerar el tamaño de su economía, el país se ubica por encima de otros mercados regionales y aproximadamente a medio camino respecto de economías más desarrolladas en este ámbito.

A ello se suma una importante cartera de proyectos que podría multiplicar la capacidad instalada durante los próximos cinco años, con inversiones anunciadas por aproximadamente US$1.000 millones.

Este crecimiento representa una oportunidad significativa para el desarrollo tecnológico y la atracción de inversión. Al mismo tiempo, supone una presión relevante sobre el sistema eléctrico y exige avanzar en una planificación energética consistente con las nuevas necesidades de la economía digital.

Una plataforma para el desarrollo tecnológico

Yessica Cartajena destacó que Chile ha desarrollado durante décadas una base sólida en materia de telecomunicaciones e infraestructura tecnológica.

“Chile siempre se ha destacado por su política de telecomunicaciones”, señaló, agregando que las inversiones realizadas por las empresas del sector han permitido que el país cuente con un piso habilitante para continuar construyendo capacidades digitales.

A esta infraestructura se suma el capital humano. Según Cartajena, Chile dispone de profesionales, especialistas técnicos, capacidades académicas e investigación, elementos que resultan fundamentales para avanzar en la adopción y aplicación de nuevas tecnologías.

La ejecutiva explicó que la Inteligencia Artificial no es un fenómeno reciente, pero que su expansión actual ha sido posible gracias al desarrollo conjunto de la nube, las telecomunicaciones y los Data Centres. Esta infraestructura ha permitido procesar grandes volúmenes de información y desplegar soluciones a una velocidad sin precedentes.

No obstante, advirtió que la alta visibilidad pública de la Inteligencia Artificial no implica necesariamente que las empresas hayan alcanzado una adopción madura.

Aunque muchas organizaciones han iniciado proyectos piloto, adquirido licencias y probado distintos casos de uso, todavía son pocas las que han conseguido integrar estas herramientas de manera que produzcan resultados medibles y aporten directamente a su desempeño financiero.

Desde la experimentación hacia resultados medibles

Uno de los principales desafíos planteados durante el encuentro fue la necesidad de superar una primera etapa de experimentación tecnológica.

Cartajena sostuvo que las inversiones en Inteligencia Artificial deben estar vinculadas con indicadores concretos y objetivos estratégicos. Los proyectos deben demostrar su impacto en productividad, experiencia de clientes, eficiencia operacional, reducción de costes, innovación o generación de nuevos ingresos.

“Estamos en una etapa donde existe mayor conciencia de que la inversión en Inteligencia Artificial tiene que impactar un KPI”, afirmó.

El nivel de adopción y las aplicaciones posibles varían según cada industria. Sectores como la minería utilizan desde hace años modelos de machine learning y sistemas avanzados de procesamiento de datos. En otras actividades, como el retail y la banca, la transformación responde también a la presión de consumidores que demandan respuestas más rápidas, servicios personalizados y experiencias digitales eficientes.

En este contexto, el desafío para las empresas no consiste solamente en incorporar herramientas de Inteligencia Artificial, sino en seleccionar casos de uso que respondan a necesidades reales, establecer métricas y asegurar que la tecnología contribuya a la estrategia de negocio.

El posicionamiento internacional de Chile

Los panelistas coincidieron en que Chile dispone de varios de los habilitadores necesarios para profundizar el desarrollo de su economía digital: infraestructura de telecomunicaciones, Data Centres, profesionales especializados, empresas tecnológicas y experiencia en industrias intensivas en datos.

No obstante, aún existen definiciones regulatorias y de política pública que deberán resolverse para entregar mayor certidumbre y orientar el posicionamiento internacional del país.

Cartajena planteó que Chile debe definir si concentrará sus esfuerzos en consumir soluciones desarrolladas en otros mercados, producir tecnología o convertirse en un proveedor y exportador de servicios digitales.

Aunque competir directamente con Estados Unidos o China en el desarrollo de grandes modelos de Inteligencia Artificial resulta complejo, el país podría especializarse en la adopción eficiente de estas tecnologías y en la creación de soluciones aplicadas a industrias en las que posee experiencia y ventajas comparativas.

“Chile tiene todos los habilitantes para poder explotar esto. El desafío es cuáles van a ser las políticas públicas y cómo se van a posicionar el país y sus empresas”, señaló.

Colaboración para una economía digital competitiva

El encuentro permitió relevar la estrecha relación entre infraestructura digital, energía, capital humano, regulación, productividad e inversión.

El crecimiento de los Data Centres no debe analizarse únicamente como un fenómeno tecnológico. Su desarrollo incide directamente en la competitividad, la seguridad y resiliencia de los servicios, la modernización de las industrias y la capacidad del país para participar en la economía digital global.

Mediante esta actividad, el Comité de Tecnología, Innovación y Ciencias de BritCham Chile reafirmó su propósito de generar espacios de diálogo entre empresas, especialistas y actores estratégicos, contribuyendo a identificar las condiciones que Chile necesita para fortalecer su infraestructura crítica y transformar sus capacidades tecnológicas en crecimiento económico sostenible.

El conversatorio fue realizado el miércoles 22 de julio de 2026 en las oficinas de BritCham Chile y contó con la participación de representantes del sector empresarial y del ecosistema tecnológico.

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